Microrrelatos: Basura espacial 4



by ÁNGEL

Los animalitos, tanto los más inofensivos como las bestias más fieras, son tema o motivo frecuente en los microrrelatos. Conviven con nosotros en ese mismo mundo que se nos ha regalado para devorarnos unos a otros, y para ser devorados todos a la postre por la misma sustancia que nos dio la vida. Estoy hoy un poco panteísta y un poco telúrico (deben de ser cosas de la filosofía doméstica que cada uno de nuestros caletres practica sin descanso).

Somos lo mismo y en lo mismo nos transformamos, pero, hasta que esto último llega, pasamos el tiempo cultivando la tierra, poniendo ladrillos, invirtiendo en bolsa o intrigando políticamente. Los humanos somos así de diversos. Pero, ¿qué pasa con esos otros seres que interfieren en nuestra umbilical vida? Pues fijaos, a algunos nos los comemos, a otros los pisamos sin compasión, a otros incluso los toreamos, etcétera, etcétera; con cada uno hacemos una cosa distinta. Depende de cómo nos caigan o de cómo entendemos que pueden servirnos.

De ese mundo colateral, siempre tan lejano, de ese otro mundo paralelo, siempre tan ajeno, forman parte nuestras queridas moscas, esos animalejos de implacable compañía y de intransigente entendimiento. Porque, ¿quién entiende a una mosca? ¿Qué extraño mundo habitará en su rara imaginación? El que nosotros vemos desde luego no, eso por descontado. Si pudiésemos comprender sus líricas intenciones otro concepto tendríamos de las pobres. O, si no, a las pruebas me remito. Lean, lean sus señorías el siguiente micro.



Mosca de amor


LA mosca ha entrado en la habitación, donde tú estabas solo y en silencio, leyendo. Casi ni conoce el mundo y mucho menos te conoce a ti, porque apenas tiene aún unas horas de vida. El calor del verano es intenso y tú sudas, no mucho la verdad, pero sí lo suficiente como para que tu olor atraiga a la mosca y se te acerque. La desprecias con un manotazo al aire, fallido. Tú eres miel para ella, pero no lo entiendes. La mosca vuelve a aproximarse igualmente sin ninguna cautela. Quiere lamerte, acariciarte, besarte. Nadie puede negar que esto también es una forma de amor, quizá la única que la mosca conoce, pero lo es, lo es. Más aún por la manera en que te mira desde el borde de la mesa. Tú, claro, no le haces ni caso, sigues ensimismado en no sé qué poemas, aunque la verdad es que ya has perdido un poco la concentración. Es imposible internarte en la jungla de los versos al mismo tiempo que la mosca, tu mosca, está ahí, tan cerca. Ya es improbable que una lágrima vuelva a descender, lenta, de tus ojos, cuando sientes que la voz que te habla en silencio desde el libro te ha tocado una parte sensible del alma. La mosca te espía, te acecha imantada por el deseo implacable, natural, lascivo. Vuelve a intentarlo con renovado celo; la rechazas una y otra vez. Cuando desiste por fin y se posa no muy lejos, una brizna acuosa se desliza, como rocío casi imperceptible, por su rostro diminuto, y resplandece durante una décima de segundo en la tarde lívida. Poco después estará muerta, despachurrada entre tu libro y el tablero de la mesa. Así, en seguida, sin darle la menor importancia, podrás abandonarte de nuevo a la lectura en brazos de Cupido y olvidarás sin más a esa mosca que te quiso más que nadie.



© ÁNGEL C. S.

Otras entradas relacionadas: Basura espacial 1; Basura espacial 2; Basura espacial 3.
Autor: ÁNGEL. Licenciado en Filología Hispánica y profesor de Lengua Castellana y Literatura, amante de la música rock y del buen cine.

02 febrero 2011

24 comentarios:

Micro relata a micro relato , llegara a ser el nuevo Ulyses de James Joyce! Why Not!
Sigue asi amigo. Amor Moscon, uff!
Un abrazo

Bueno Ángel, entiendo tu amor a los animales... pero ¿a una mosca? que acude a tu casa tras haber estado visitando todos los vertederos del barrio, con sus patas sucias de posarse en todo lo sucio que encuentra... ¡ejem! No la veo yo muy enamorada.

En cuanto al texto, ninguna objeción porque es buenísimo. Además el final está escrito por lo que no admite interpretaciones.

Felicidades Ángel, "el hombre del verbo fácil".

Un besazo y me voy a freir... unos pimientos que me acaba de traer mi-ma-má.

Tsi: Muy alto has puesto tú el listón. Aunque ya te digo que puede un poco conmigo. Nada, un abrazo, master amigo.

Towanda: Te entiendo perfectamente, Towanda, te entiendo, te entiendo, ¿pero entenderemos nosotros a esas pobres moscas? ¿Qué ocultos sentimientos recorreran su laberíntico minicerebro? Ya te digo que yo soy de los que las matan, y a los mosquitos ni te cuento. Bueno, llamémoslo amor o lo que queramos, pero algo hay, algo hay ahí, ¡ay!
Nada, gracias por acercarte; y de verbo fácil para nada, la poda, la poda.
¿Pimientos? Deliciosos ¿Con los tomates verdes probaste ya? Luego me cuentas. Besos.

Pobre mosca... tan pequeña y con una vida tan cortita... Yo soy más de espantarlas. ¿Qué será lo que la atrae hacia un ser inmenso, comparado con su tamaño?

Un saludo.

jaja No se si esa era tu intención pero a mi el microrelato me ha hecho gracia. Como le sube el ego esto a uno, que sin darse cuenta, va por ahi enamorando "chicas" sin saberlo. jejeje

Dama: Amor, no lo dudes, amor, solo que un poco sui generis. Siempre nos atrae lo grande.

Bitelino: Piensa que también hay moscas macho (ja, ja). Y el ego siempre para arriba: aquí el que no se consuela es porque no quiere.

Un abrazo a ambos.

Por error, te envié esto mismo a tu mail, pero creo que tiene que estar aquí... jajajaja

Buenísimos los pimientos... Eran rojos, rellenos de gambas con bechamel... rebozaditos en pan rallado y ¡listos para freir!.

Bueno, en lo de entender a las moscas... intento entenderlas, pero que me entiendan ellas a mí. No me gustan los insectos, y seguro que me pierdo experiencias maravillosas con ellos, pero me dan mucho asco. Ah!, y nunca he matado a ninguna mosca (me refiero en combates cuerpo a cuerpo), prefiero los sprays. jajaja.
Tampoco he sentido amor por ninguna de ellas ni por sus hermanos los mosquitos, tampoco por ningún bicho... Pero ¡ya me contarás lo tuyo con tu mosca! que por lo que veo te dejó "tocado" y herido de amor.

Creo que aunque intervenga la poda... hay algo bueno ahí dentro:
"eres bueno, muchacho... muy muy bueno!.

Un abrazo Ángel.

Pues se me ha hecho la boca agua, ¿sabes?, y eso que ya he cenado. Luego me apuntas la receta. Y lo de los tomates te lo preguntaba en serio: ¿Está eso bueno frito?

Las pobres te entienden a su modo, amándote, y nosotros al nuestro, liquidándolas (ja, ja). Es un amor no correspondido. Nada más. Además es un amor que no conduce a nada (tú ya me entiendes).

Bueno, bueno... nada, que lo miras con buenos ojos. Te agradezco tus palabras, pero hablamos de ser críticos, amiguita.

Otro abrazo fuerte.

Es que no los he probado fritos... Me gustó la peli "Tomates verdes fritos", pero no se me ha ocurrido nunca hacerlo.
¡Anda que si comiéramos o bebiéramos todo lo que se exhibe en las películas que nos gustan!... jajajaja

Ángel, no puedo criticar más allá de lo que lo hago porque eres de lo mejor, en relatos, que llevo leyendo en estos tres meses que ando por aquí... Si te criticara tendría que aportar algo mejor y, por el momento, no puedo hacerlo.

Pero, no flaquees, que ando cerca.
Bueno, los pimientos me los han traído sólo para freir y sé que son pimientos rojos rellenos de bechamel, gambas y langostinos...

¡Deliciosos, verdaderamente deliciosos!.

Un besito "podador de ideas" ¿te gusta más éste?.

Joder, si la que te quiere más que nadie es una mosca, MALO!!!

Y yo que de pequeño no las podía soportar!!!

Ahora la miro desde otro prisma.


Gran relato!

Saludos.

Towanda: Algún día prometo ponerlos en la sartén hechos rodajitas y rebozados (que creo que es como se los desayunan en la película). Y, nada, tú siempre cerquita, por si tuviera algún desliz, y entonces, ¡zaca, colleja al canto! Lo de "podador de ideas" suena a censor, y eso no me gusta, pero sé que está puesto de buena fe. Un Saludón.

Günner: Pues sí, pero suele pasar que aparte de los más allegados quienes más te quieren son los animalitos que cuidas. Así que no es malo practicar la zoofilia si el amor en recíproco.

Rockland: Vamos a ser realistas, no hay quien las aguante. Son como esos amores pegajosos que no puedes quitarte de encima (bueno, moscones, creo que se llaman, ¿no?).

Gracias a todos por vuestros comentarios.

Aunque no comente casi nada...hoy siento el deber de decir que está siendo un privilegio visitar a Perem como vertedero de esta basura espacial,son residuos que se pegan,posos que van calando,nada inocuos porque hacen pensar ;)
Enhorabuena!
Achuchones!!!!

Amigo, los seres humanos no entendemos nada... Jajaja.

Muy bueno.

Un abrazo.

India: Ya sabes que Perem es un auténtico santo y mientras me permita hacerlo, seguiré vaciando esta basura en su página. Espero no mancharla mucho. Gracias por tus beautiful words.

Freaky: Gracias, Freaky (¡¡pero si no nos entendemos ni entre nosotros!!). Saludos y gracias por pasarte.

Una vez más queda al descubierto la individualidad del ser humano.
Si no se come, no nos importa. De hecho nos estorba.
Quizás los insectos sean los únicos que poblen la faz de la tierra de acá a unos años más, podríamos aprender de ellos un poco ¿no crees?

Saludos,

Pues sí. Nos creemos el ombligo del Universo. El mundo está hecho a nuestra medida. Todo es grande o pequeño según nuestra medida del mundo, todo es necesario o no, hermoso o no... que para eso estamos hechos a imagen y semejanza del Altísimo (un Dios muy imperfecto como esto sea así). En realidad actuamos como dioses... y no somos nada.

Saludos.

Grandes relatos! el de la mosca de amor es más en genero hacia un amor nada correspondido ¿no?

Un abrazo y que bien escribes jejeje

PD. y dos cliks que se me olvidaba decirlo jijiji

Se hace lo que se puede, Peter twelve, nada más. Y mira que olvidar esos click, click.

Saludos.

Habré torturado a algún macho-mosca-enamorado, seguro. Una vez metí a 2 en un bote con una araña y muchas veces les mojaba las alas para que corriesen por la mesa mientras "estudiaba". El amor tiene esos peligros.

Uy, que comentario más blacker me ha salido.
Un abrazo Ángel !!

Jo, jo... Tranquila, ese tipo de cosas las hemos hecho todos. Cosas del amor como tú dices. En realidad, yo no intento que mis micros contengan ningún tipo de moralina, son un simple juego, pero siempre tenemos que buscarle el lado moraleja-enseñanza-para-que-la-cosa-valga-algo. En fin, y en esas estamos.

Un abrazo fuertote para ti.

....Habré torturado a algún macho-mosca-enamorado, seguro. Una vez metí a 2 en un bote con una araña y muchas veces les mojaba las alas para que corriesen por la mesa mientras "estudiaba". El amor tiene esos peligros.....

ja, jo... Maribel... ahora ya empiezo a ver que eso del Death y el Black..... ja, ja.. viene de lejos....... Que bueno!!!

Sobre el micro, no se yo.... no acabo de ver demasiado claro esa "especial forma de amor".....

Saludos blacker's

"quizá la única que la mosca conoce", no lo olvides, querido Perem. Recuerda que detrás del AMOR solo hay NECESIDAD. Amamos únicamente lo que necesitamos (en cualquier sentido) y la mosca en esos momentos necesita de nosotros. (ya sé que es filosofía barata, pero tampoco el cuento tiene la intención de crear ningún sistema de pensamiento, sólo de entretener y dar pie a una mínima reflexión).

Saluditos, jefe.

Publicar un comentario en la entrada

Si encuentras interesante la web, no olvides suscribirte a mi feed. y recibe directamente las últimas actualizaciones.

No te quedes sin expresar tus ideas sobre lo que acabas de leer, tus comentarios son importantes y serán bienvenidos.

Si quieres contactar con el staff de la web, no dudes en enviar un mail