Microrrelatos: Basura espacial 5

by ÁNGEL

Hola, hola. Aquí estoy de nuevo, amigos, con dos nuevos micros de alucinante pelaje. Dentro de esa Basura espacial cabe de todo y ya os advertí que habría narraciones de distinta ralea. Son como hijos mal avenidos, pero que en el fondo no saben estar los unos sin los otros. Además, ya sabéis que entre la basura uno puede encontrar de todo, y hasta algún tesoro para engrandecer los museos de arte moderno.


Bueno, tengo que decir antes de nada que siempre fui un gran admirador de Julio Cortázar, el escritor argentino integrante del boom de la novela hispanoamericana. Nos dejó esa gran obra llamada Rayuela, pero sobre todo nos regaló unos cuentos extraordinarios que desde aquí aconsejo al que no se haya acercado aún a ellos. ¡Qué envidia me dan! No fue un autor de microrrelatos, pero escribió algunas joyas que bien pueden considerarse así. Pienso en “Continuidad de los parques”, una alhaja que nadie debería dejar de leer, o en esas narraciones breves incluidas en su Historias de cronopios y de famas, un libro que aún releo para sofocar el tedio.

Digo todo esto porque el primer micro que hoy os presento tiene gran parentesco con ese primer cuento que Cortázar un día presentó a Borges y que luego figuraría en su libro Bestiario. De este libro tengo yo incluso escrito un artículo (muy de juventud) que se publicó en una revista de New Delhi hace ya unos años. Yo aconsejo la lectura del libro de Cortázar no este artículo de segunda, claro. A ver si acertáis que cuento puede estar detrás del mío, como un simple hijo bastardo.

El segundo micro es un simple ejercicio de escritura sin ninguna pretensión, pero escrito siempre con cariño. Espero que os gusten y, nada, dejad, si así lo queréis, vuestras opiniones. Y sed críticos, muy críticos; no os cortéis si tenéis, como lectores, que reprochar algún desliz, o si no os gustan sin más.

Los gritos

LOS gritos se iniciaron en el rincón del baúl, apenas en una esquinita. Marta se encontraba cerca, por si acaso, y hojeaba en ese momento la revista de un supermercado, mientras Ramón, fuera de la casa, arreglaba la rueda pinchada de su bicicleta. “Ya nacieron”, le anunció con cierto desasosiego. Con el paso de los días, los gritos ocuparon todo el baúl y, debatiéndose entre la locura y la rabia, buscaron encabritados las fisuras mínimas de aquella caja para salir de allí en busca de otras conquistas. La habitación en que el baúl se encontraba se fue llenando progresivamente de los iracundos gritos que iban ampliando su volumen con la furia de su misma entraña, y no tuvieron más remedio que clausurarla con dos vueltas de llave, con angustia y con pena. Pero los gritos buscaron con salvaje ímpetu las grietas más estrechas y los poros de la puerta para expandirse por toda la casa. Marta y Ramón cogieron a los niños y huyeron hacia el chalet en las afueras. Sin embargo, los gritos se habían establecido, como una pesadilla, en su memoria y, como el odio, como la envidia, como la desazón, fue imposible hacerlos salir de allí porque no habían encontrado resquicio alguno por donde fugarse.

La casa de ellos

A veces los muertos se descuelgan de sus paraísos y reptan por el tiempo hasta tu puerta. Trepan por tu balcón hasta tus ojos, depositan su esencia en tus entrañas y juegan como niños inquietos en tu centro. Tú les das la vida cada noche y por eso te quieren, y no les importa revisitar tus sueños porque en ellos se encuentran como en casa. Un día tú no serás tú, sino uno más de ellos, y querrás tener alguna dependencia parecida a esta, donde crezca esa hospitalidad que tú ya te ocupaste de fraguar y cuidar durante tu vida para ellos.

©ÁNGEL C. S.

 
Entradas relacionadas: Basura espacial 1; Basura espacial 2; Basura espacial 3; Basura espacial 4
Autor: ÁNGEL. Licenciado en Filología Hispánica y profesor de Lengua Castellana y Literatura, amante de la música rock y del buen cine.

07 febrero 2011

15 comentarios:

Me ha gustado mucho el primero, creo que has sabido provocar angustia en el lector, al menos a mí me ha pasado.
El 2º me ha gustado menos, a lo mejor gana en solitario pero después de leer Gritos lo encuentro más flojo.
Apunto lo de Cortázar para ya, Rayuela por obligación lo tuve que no-leer hace tiempo pero ahora y recomendado por ti será el momento.

Un abrazo Ángel

Ah, jaja...y la foto de la entrada es el simpson-grito de Munch, eh!!

A mi también me ha gustado más el primero. Me he quedado pensando sobre la historia pero no acierto a atinar q puede ser la fuente de los grititos ... yo voto por pájaros recien salidos del huevo, o ratas q también emiten pequeños ruiditos. Quizás ni tu mismo lo sepas. jeje

Un saludo!

Si, yo también creo que "los gritos" es el mejor... aunque el número 1 se lo lleva el niño del globo! jajajajajajaja

Maribel: Espero que haya sido una angustia pasajera. De Cortázar yo le metería mano a los cuentos: Las armas secretas, Octaedro, Bestiario (son nombres de algunos libros en donde se recogen). Muy sagaz con lo de Munch (lagarta, lagarta).

Bitelino: Parece que el primero tiene más aceptación. No sé cuál podrá ser la fuente, quizá algo que todos llevamos dentro aunque nazca fuera. Por decir algo.

Günner: Pobre niño, seguro que te lo imaginas ascendiendo con el globo hasta lo más alto... ¡y va y explota el globo! ¡Qué cabroncete!

Nada, un abrazo fuerte a los tres.

Bien. Vamos bien, que diria una amiga mia...

Los gritos me encantó pero no me gusta el final. No el sentido del final, que me gusta, sino la última frase. Me parece brutal hasta ahí.

El segundo está bien pero es que el primero es genial y lo desmerece.

Pedías crítica. Creo que J.C. lo hubiera dejado en el chalet de las afueras... Jajaja.

Un abrazo grande.

Bien, Freaky, bien. Así me gusta. La última frase. Lo apunto y lo releo por si la tengo que repeinar. Lee "Casa tomada" de Cortázar; es genial y verás cómo lo termina él: quizá habría que terminarlo así, como lo hace él, buscando más aún la intertextualidad ya presente a lo largo del texto.

Un abrazo amicísimo.

Casa tomada, creo que lo lei. Dame unas horas y te cuento.

Un abrazo.

Es el cuento que abre Bestiario, del que te aconsejo también el que da título al libro (mi favorito). ¡Ah, y no te olvides de "Continuidad de los parques"! Es de otro libro, pero está genial.

Saludos.

Pues a mí el segundo no me desgrada en absoluto. El primero es, desde luego, más inquietante ya que deja muchas puertas abiertas para la libre interpretación. Y ya tiene usted fecha para HOGJAW en el ROCK SOUND.

Sábado 14 de mayo.

Te espero en la barra.Abrazos.

En primer lugar, gracias, Manel, por acercarte a este espacio. Tocan el 13 en Valencia, que me coge más a mano, así que quizá me acerque, es muy posible. Gracias por el ofrecimiento, seguro que nos beberíamos unas birras muy a gusto con este grupo de fondo que a los dos nos gusta.

Abrazos fuertes.

El primero tiene todas las críticas favorables, a las que me adhiero por supuesto porque es buenísimo e inquietante. No me atrevo a pronunciarme sobre los "bichos" que producían esos gritos, pero humanos no eran... eso ¡está claro! (y zanahorias, tampoco).

En cuanto al segundo, es un micro-reflexión al mundo onírico. A mí me recuerda un poco a "Las Ruinas Circulares" y, en mi opinión, le hubiera metido una "chispa de suspense" al final...

De cualquier manera, muy buenos los dos, Ángel.

Hoooola, Towanda. Ya te echaba de menos, fíjate. "Gritos" es simplemente una palabra en el texto (podría haber puesto suspiros, rebuznos o, por supuesto, zanahorias, cómo no).

Me encanta que relaciones el segundo con ese otro relato (borgeano). Tendré que repasarlo, porque lo tengo un poco en el olvido. Sí, quizá le falte algo de suspense... pero no era lo que pretendía, solo una reflexión o algo así, como indicas.

¡Y más crítica, más crítica!
Nada, un saludo efusivo y un abrazaco.

Tengo debilidad por ti (desde lo de la zanahoria) y no te puedo criticar más de lo que lo hago.
¡Lo siento!, me atrapaste con la hortaliza.

Siento no haber llegado antes pero ando de médicos... y revisiones para mi hija pequeña (que tiene algún problemilla) y voy tarde a todos los lados. Pero tarde o pronto, aquí estoy.

Un beso.

Es una hortaliza muy suculenta, como bien sabrás.

Nada, gracias por acercarte una vez más. Espero que esos problemillas sean solo eso.

Otro besazo.

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