Microrrelatos: Basura espacial (12)

by ÁNGEL

Bueno, ya llevaba varias semanas sin dejar caer por aquí una nueva entrega de mis microrrelatos. Y es que ocurre que la realidad, que es la que gobierna con su mano de hierro las voluntades más díscolas, nos impone su ritmo y nos marca el compás que ha de dosificar la urgencia. Es conveniente, además, que el guerrero repose de vez en cuando su ímpetu bajo la sombra sagrada y grata de un tamarindo, más que nada para reencontrarse con la dicha, con el equilibrio y con las simetrías amenazadas con ser derrotadas impúdicamente por esa química desconocida que juega con nosotros a su entero antojo.

Siguiendo los sabios consejos de buenos amigos de la blogosfera, iré dosificándolos en pequeñas tomas, de modo que de aquí en adelante los iré publicando de uno en uno, porque, si no, luego vienen esas odiosas comparaciones a los que los angelitos, que viven en fraternal concordia dentro de una misma morada, no están acostumbrados, y les sobrevienen determinados e insanos complejos de inferioridad (o de superioridad, que es lo peor) que yo, como padre, no estoy dispuesto a tolerar; eso nunca, amigos.



Un hombre


Un hombre va andando por la acera a un paso acelerado. Son las 3 y aún no ha comido. La cáscara de plátano (como en los tebeos) se encuentra ya a tan solo unos metros, a unos pocos segundos de que él la pise y caiga al suelo con la mala suerte de golpearse la nuca con una papelera. Así ocurre. El hombre se levanta de inmediato para comprobar que nadie lo ha visto y sigue andando por la acera, ahora más despacio, y limpiándose con ligeras y disimuladas sacudidas el culo del pantalón. Menos mal que no ha mirado hacia atrás para comprobar lo peor: la escandalosa presencia del charco de sangre, el corro de gente rodeando en silencio a ese transeúnte que yace muerto sobre la acera junto a una cáscara de plátano.

          Él, pobre, se obstina en su disimulada perseverancia de borrar las huellas de su traje arrugado… mientras todo a su alrededor, poco a poco, se va volviendo borroso, etéreo, y una luz blanca inmensa, que crece y crece, se va adueñando de su campo de percepción, lo que significa únicamente la muerte de esas últimas neuronas que se baten en retirada hacia la nada.



©ÁNGEL C. S.

Entrada anterior: Basura espacial 11 (desde aquí podrás desplazarte hasta otras entradas relacionadas).
Autor: ÁNGEL. Licenciado en Filología Hispánica y profesor de Lengua Castellana y Literatura, amante de la música rock y del buen cine.

09 abril 2011

9 comentarios:

Ángel, tienes una imaginación extraordinaria, vaya pasada!!

Mejor que la imaginación creo que el gran merito es saber como escribir esa idea primaria que se ha tenido en el cerebro. El relato me ha gustado, pero deja que me quede con el texto que le da paso. Ahí te he visto realmente inspirado.

Un saludo.

¿Será así en la realidad?, q intriga! jeje

Tamarindo: árbol tropical, originario del este de África pero que ahora existe en gran parte de Asia tropical así como Iberoamérica. El género Tamarindus es monotipico, es decir, sólo tiene una especie.

Suma y sigue el diccionario.

No me digas que hasta después de cascarla también hay que disimular las caídas, jajajaja, olé este microrrelato.

Fenomenal.
Creo, que es el mejor de todos los que he leído hasta ahora.
Pobre hombre, por una cáscara de plátano... ¡mala pata que tuvo!.
Felicidades, me "arrodillo" ante tu ingenio.

Un abrazo.

Maribel: Gracias por esas palabras (pero sobre todo por las fotos que nos regalas).

Perem: Tú sí que has estado inspirado, porque tus palabras alientan a cualquiera de esos escritores (como yo) que suelen decir que no cambiarían su currículum de fracasados por una victoria de mierda.

Bitelino: Así se construyen los diccionarios personales, como las biografías de cada uno, a base de ir almacenando datos e impresiones (aunque luego una cáscara de plátano acabe con todo).

J Dibud: El decoro es el decoro, amigo. Me alegra que te haya gustado.

Towanda: ¡¡El mejor nada menos!! ¡¡Lo que quiere decir que voy mejorando!! ¡BIEEEEEN!
Sí mala pata, nunca mejor dicho. Pero ya sabes que si no es una cáscara de plátano es otra cosa.
Ah, y déjate de arrodillarte que luego te tendrás que limpiar las rodilleras del pantalón (como en misa; ¡ay, viejos recuerdos!)

Un abrazo a todos. De corazón.

Imagínate que, mientras me limpio las rodilleras, continúo mi camino y al darme la vuelta, veo un charco de sangre y un montón de personas observándolo... ¡Mejor no me arrodillo!.

Para mi es el mejor de todos y el peor... el de la zanahoria, jajajaja.

Es broma, que eres muy bueno.
Me voy a ver un peli de Telemadrid. ¡Buenas noches!.
Un abrazo.

Que pasada de relato my friend! como siempre es un goce poder disfrutar de ellos. Que no decaigan!

Un abrazo!

Two cliks

Como dice Marlene Dietrich en Testigo de CArgo: No me desmayo porque no se voy a caer bien.... Hay que estar atento, no sea que te mueras de platanazo....

Un abrazo.

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